perder la razón ?
Se estremecen los secos desiertos
cuando el viento los alcanza y los recorre.
También el oscuro y cautivo bosque
con el aullar de los lobos salvajes.
Se estremecen las sombras con la noche,
porque a oscuras una sombra no es nada.
Y a nosotros nos estremece la luz,
pues en ella no somos ni una sombra.
Se estremecen las flores con el frío
si la nieve helada
las amansa;
Y así se estremece la razón,
cuando el corazón
la alcanza.
Et Vull
Qué complicado es sonreír
cuando no estás conmigo.
A veces no logro concebir
qué es lo que me has hecho.
Y si lo que quiero es escribir,
sólo debo voltear a un lado.
Para poder ver que estás aquí
esperando un "te quiero".
No hay nada como hacerte reír
para ver si me inspiro.
Y si no encuentro algo que decir,
sólo hace falta un beso.
Siempre que volteo, estás ahí,
dejando escapar un suspiro.
Es así como causas en mi
todo por lo que te escribo.
Y si lo que quiero es hacerte sentir,
sólo hace falta un verso.
De esta manera podrás descubrir
todo lo que me quita el sueño.
Contigo quiero compartir
todo lo que me aguarda el destino.
Y si no encuentro un camino que seguir,
siempre estará el tuyo.
======================
Estoy en una sequía creativa tremenda. Espero comprendan mi situación =)
cuando no estás conmigo.
A veces no logro concebir
qué es lo que me has hecho.
Y si lo que quiero es escribir,
sólo debo voltear a un lado.
Para poder ver que estás aquí
esperando un "te quiero".
No hay nada como hacerte reír
para ver si me inspiro.
Y si no encuentro algo que decir,
sólo hace falta un beso.
Siempre que volteo, estás ahí,
dejando escapar un suspiro.
Es así como causas en mi
todo por lo que te escribo.
Y si lo que quiero es hacerte sentir,
sólo hace falta un verso.
De esta manera podrás descubrir
todo lo que me quita el sueño.
Contigo quiero compartir
todo lo que me aguarda el destino.
Y si no encuentro un camino que seguir,
siempre estará el tuyo.
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Estoy en una sequía creativa tremenda. Espero comprendan mi situación =)
El Susurro Del Río
Si la vida tuviera un propósito, creo que ese propósito sería, simplemente, superar una serie de pruebas que el destino nos impone. ¿Con qué objetivo? En realidad no lo sé. Tal vez sea comprobar si contamos con las aptitudes necesarias para lo que sigue de esta vida, tal vez superando las pruebas es la única manera de llegar a tu Dios, tal vez nuestra alma se encuentra fragmentada y venimos a esta vida para encontrar los cachitos que nos hacen falta para completarla. Sea lo que sea, unas de las pruebas más difíciles se tratan de las pruebas que atentan contra nuestra salud emocional, es decir, aquellas que ponen a prueba nuestra capacidad de superar estados trágicos de desamor. A continuación les compartiré una historia que alguien me contó una vez, espero sea de su agrado.
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El susurro de un río. Debo estar cerca.
Corría tan rápido como mis piernas me lo permitían. Saltando troncos, levantando polvo, pisando el pasto que cubre el suelo de éste enorme bosque. Ya había atropellado a un par de insectos y sus restos se mantenían embarrados en mi rostro. No importaba, en estos momentos nada lo hacía.
A lo lejos escuchaba la misma monótona melodía. La gente se comenzaba a reunir para comenzar la fiesta, Beltane se acercaba. Yo debería de estar ahí para ayudar a encender la hoguera, pero mi capacidad de razonar se había ocultado bajo un manto de tristezas que nublaban cualquier intento de detenerme y regresar. Ya no podía parar de correr, y el río estaba cerca.
Finalmente llegué al claro donde el río encontraba reposo. El sonido que emanaba el flujo del agua me distrajo por un momento, hasta que recordé por qué estaba ahí y la busqué con la mirada.
Estaba sentada sobre un tronco. Su belleza provocaba una ilusión muy extraña en la atmósfera, haciendo que pareciera que cierta luz tenía como fuente su silueta. Era un poco menos alta que yo, delgada, con rasgos faciales que entonaban la belleza de unos ojos que parecían aún más grises cuando hacían contraste con los cabellos rojos que resbalaban hasta su cintura. Era tan blanca como la luz de una estrella, y más hermosa que cualquier mujer que verás en tu vida. Se encontraba tocando aquella monótona melodía, característica de nuestras fiestas, en su zanfoña.
Tomé asiento a su lado y sentí que una sublime tranquilidad inundaba mi alma. La miré a los ojos y ella entendió que debía poner la zanfoña a un lado. Ya sólo se escuchaba el sonido del río, el cual hacía que me perdiera en la inmensidad de sus ojos. Cuando estaba con ella. podía volver a ser yo mismo. El que siempre fui y aún debería ser. En el reflejo de sus ojos encontraba a un ser sumergido en el mayor grado de felicidad. Nada importaba ya. Sólo importaba el aquí y ahora, con ella.
Intenté tomarla de la mano, pero ella se negó a dejarme realizar el acto.
- Todo es diferente -me dijo-, tú eres muy diferente.
Y la verdad, lo era. Desde que la perdí, la amargura había tomado una fuerte presencia en mi manera de pensar, sufría de una pérdida de identidad tan terrible que sentía que ya no era digno de estar con ella. Pero tenía que estarlo. Finalmente, era por ella por lo que esperaba esta fecha cada año.
El humo de las hogueras de Beltane comenzaba a asomarse sobre la copa de los árboles en el horizonte. Ya no quedaba tiempo, la noche comenzaba a caer y ella se iría por otro año.
-Han pasado 3 años desde que me dejaste-le dije, esperando que mis palabras tuvieran una influencia positiva en ella-, soy un ser completamente diferente a aquel que despertaba a tu lado cada mañana, pero sigo amándote, y siempre lo haré.
Y siempre lo haría, mientras siguiera corriendo agua por ese río, mientras ese sonido siga entonando nuestra historia, mientras su murmullo me recuerde quién era ella.
Se asomaba la primera estrella, anochecía demasiado deprisa. Le recité poemas, canté canciones y alabé su belleza. Le dije cuánto la amaba, cómo era dueña de mi voluntad, de mis actos, de mi mirada. Aún con todo esto, no dejaba ni que la tomara de la mano. Era muy tarde, ¡se iría otro año!
El sonido del río me comenzaba a molestar. Sentía que el tiempo se me escapaba con el agua que se iba, y con el tiempo también se iría ella...
-Debo irme de nuevo -dijeron sus labios-. Podré verte dentro de otro año, pero no sé para qué sigues viniendo.
No pude aguantar e intenté besarla antes de que partiera. No lo hice a tiempo, se podría decir que sólo besé al viento. Se había ido, tal como lo hacía cada noche de Beltane desde hace tres años, cuando dejó éste mundo. Cuando murió, vine a éste claro y, en compañía del sonido que hacía el río, planté un pequeño árbol en la tierra que reposaba sobre su cuerpo inerte. Ella estaba condenada a visitarme aquí cada año, a ver cómo me alejo cada vez más de ser aquel al que amó.
Su indiferencia me mataba incluso aunque ya estuviera muerta. Añoro por tomar su mano tal como lo hacíamos cuando estaba viva, besarla con la pasión con la que siempre lo hacía. Nunca podré aprender a vivir sin ella. Era mi guía, mi compañera. Era la razón por la que me amanecía cada mañana, la razón por la que la comida me sabía tan bien, la razón por la que la vida valía la pena.
Su muerte me condenó a una existencia sin sentido. Vivo para extrañarla a diario, para ver su sonrisa representada en la belleza de los árboles, para escuchar su voz en el sonido del río.
Y me encontraba ahí, parado en aquel claro, besando al aire. Lamentando mi soledad, viviendo con el alma fragmentada, y sin posibilidad de completarla. En la muerte no encontraría consuelo, ya no soy aquel al que ama, y no estoy dispuesto a sufrir su indiferencia en la eternidad.
El humo de las hogueras ya cubría todo el cielo, y no podía moverme. La tristeza me tenía paralizado en aquel claro.
Y la melancolía de la hora era susurrada por el río.
Intenté tomarla de la mano, pero ella se negó a dejarme realizar el acto.
- Todo es diferente -me dijo-, tú eres muy diferente.
Y la verdad, lo era. Desde que la perdí, la amargura había tomado una fuerte presencia en mi manera de pensar, sufría de una pérdida de identidad tan terrible que sentía que ya no era digno de estar con ella. Pero tenía que estarlo. Finalmente, era por ella por lo que esperaba esta fecha cada año.
El humo de las hogueras de Beltane comenzaba a asomarse sobre la copa de los árboles en el horizonte. Ya no quedaba tiempo, la noche comenzaba a caer y ella se iría por otro año.
-Han pasado 3 años desde que me dejaste-le dije, esperando que mis palabras tuvieran una influencia positiva en ella-, soy un ser completamente diferente a aquel que despertaba a tu lado cada mañana, pero sigo amándote, y siempre lo haré.
Y siempre lo haría, mientras siguiera corriendo agua por ese río, mientras ese sonido siga entonando nuestra historia, mientras su murmullo me recuerde quién era ella.
Se asomaba la primera estrella, anochecía demasiado deprisa. Le recité poemas, canté canciones y alabé su belleza. Le dije cuánto la amaba, cómo era dueña de mi voluntad, de mis actos, de mi mirada. Aún con todo esto, no dejaba ni que la tomara de la mano. Era muy tarde, ¡se iría otro año!
El sonido del río me comenzaba a molestar. Sentía que el tiempo se me escapaba con el agua que se iba, y con el tiempo también se iría ella...
-Debo irme de nuevo -dijeron sus labios-. Podré verte dentro de otro año, pero no sé para qué sigues viniendo.
No pude aguantar e intenté besarla antes de que partiera. No lo hice a tiempo, se podría decir que sólo besé al viento. Se había ido, tal como lo hacía cada noche de Beltane desde hace tres años, cuando dejó éste mundo. Cuando murió, vine a éste claro y, en compañía del sonido que hacía el río, planté un pequeño árbol en la tierra que reposaba sobre su cuerpo inerte. Ella estaba condenada a visitarme aquí cada año, a ver cómo me alejo cada vez más de ser aquel al que amó.
Su indiferencia me mataba incluso aunque ya estuviera muerta. Añoro por tomar su mano tal como lo hacíamos cuando estaba viva, besarla con la pasión con la que siempre lo hacía. Nunca podré aprender a vivir sin ella. Era mi guía, mi compañera. Era la razón por la que me amanecía cada mañana, la razón por la que la comida me sabía tan bien, la razón por la que la vida valía la pena.
Su muerte me condenó a una existencia sin sentido. Vivo para extrañarla a diario, para ver su sonrisa representada en la belleza de los árboles, para escuchar su voz en el sonido del río.
Y me encontraba ahí, parado en aquel claro, besando al aire. Lamentando mi soledad, viviendo con el alma fragmentada, y sin posibilidad de completarla. En la muerte no encontraría consuelo, ya no soy aquel al que ama, y no estoy dispuesto a sufrir su indiferencia en la eternidad.
El humo de las hogueras ya cubría todo el cielo, y no podía moverme. La tristeza me tenía paralizado en aquel claro.
Y la melancolía de la hora era susurrada por el río.
Un tipo promedio
Nada especial, un tipo promedio. Ni tan joven, ni tan viejo. Tomará decisiones que nos afectarán a todos y mantendrá esa sonrisa que tiene, la de siempre, la que todos conocemos.
Nunca se le ha descompuesto el carro en un día lluvioso, jamás llega tarde, nunca ha tenido un ojo morado, no conoce el encierro y nunca se ha enamorado. No muchas crudas, no muchas pedas, no muchas mujeres. Nunca excede el límite, o por lo menos el límite que podemos ver todos.
Y se planta con esa sonrisa estéril, mirándonos. Luciendo correcto, siendo educado. Sin embargo, nunca ha cagado en un baño público ni ha destapado un inodoro. Nunca ha visto la mierda de los demás (y no me refiero al excremento).
Sé que algo estudió y en algo será bueno, pero no se es bueno en algo por el hecho de haber estudiado, en realidad, todos somos buenos en una cosa, estudiemos o no. Así que no es el gran cuento, es obvio que tampoco fue el mejor de su clase.
Pero ahí está, con esa sonrisa, la única que tiene. Evita el escándalo y no piensa más allá. No sabe quién es Fante, Hesse, ni Hemingway. Ni idea de Hume, Kant y Popper, (¿para qué sirven?). Si le pusieran un Miró en frente pensaría que más bien lo pintó algún niño, (bueno, tal vez yo también). Sin embargo él decidirá qué tanto invertimos en ciencia y en arte. De su criterio depende bastante el desarrollo científico y cultural que tengamos por lo menos, en seis años.
Este tipo, que no ha vivido lo que otras personas, tomará decisiones. Y su sonrisa seguirá siendo tan blanca. Tiene un buen dentista ¿sabes? Ni siquiera conoce el dolor de las muelas picadas.
Todos los días lo veo en el mismo espectacular de siempre, en los mismos anuncios y en la propaganda que se paga con mis impuestos. Me desea una feliz navidad y me invita a ejercer mi derecho al voto.
Él tomará decisiones y hará del país una fábrica de tipos promedio. Gente que no lea, que no haga deporte, que no estudie, gente que se enorgullece de usar el carril del metrobús para ahorrar tiempo. No es de sorprenderse, lo mismo hicieron con él. Es otro producto de la fábrica de tipos promedio. Lo mismo ha sido siempre. De cierta forma, él ni siquiera tiene la culpa. A él le enseñaron a sonreír y con esa sonrisa monótona, todo seguirá siendo igual.
Pero, ¿sabes? no estoy hablando de ningún candidato en particular. No estoy tirándole tierra a ninguno de los tres candidatos del momento, los que todos conocemos. Yo estoy hablando del mismo candidato de siempre y que siempre ha existido. El mismo de cada sexenio sin importar el partido al que pertenezca. Sea hombre, mujer o quimera. El mismo tipo común que quiere ser presidente en cada elección. El mismo cabrón que quién sabe cómo pudo llegar tan lejos. Esa persona que claramente no tiene principios claros. Vaya, un tipo promedio a cargo de un país.
(En fin, aquí es donde normalmente se escribe un último párrafo concluyendo algo… pero carajo, ¿qué puede concluir uno de esto?)
Bonita semana jaja
De Fútbol, Revoluciones y Algunos Desamores
Ya empieza el mes de febrero. Personalmente, enero fue un mes muy interesante. Tuvimos mucho fútbol, algo de cine, enormes polémicas causadas por el FBI con el cierre de ciertas páginas de internet, una amenazante ACTA, la "crisis nuclear" (por así decirlo) de Irán y, en mi caso, algunas desilusiones y, sobre todo últimamente, antiguas pasiones que vuelven a emerger.
Escogí ésta ocasión para comunicarme con ustedes de una manera más directa. Tal vez tendremos un diálogo menos formal, menos seco, y con más opiniones. Sobre todo con el tema que pienso desarrollar en la segunda mitad del texto. Hablaré sobre un tema actual, y posteriormente expondré un poco de lo que pienso en cuanto al tema de mayor influencia en los estados de ánimo depresivos en la juventud: el desamor.
De Fútbol y Revoluciones
"Al menos 73 personas han muerto y 136 han resultado heridas por los enfrentamientos entre seguidores de dos equipos de fútbol egipcios en Port Said".
Así se leía la noticia en MedioTiempo. Se oye muy mal, ¿no? Digo, son 73 personas que fueron al estadio a olvidarse un rato de lo aburrido de la rutina. El video es horrible. Personas con el rostro totalmente desfigurado, gente corriendo por todos lados, una total anarquía de la moral.
¿Y qué es lo primero que pensamos? "El fútbol es un deporte de gente agresiva" "Es super peligroso ir a los estadios en todo el mundo" "Pinches nacos".
No sé hasta qué punto sean válidas o no éstas opiniones en la mayoría de los casos. Pero en éste caso en particular, me atrevo a decir que no se debe a una especie de imitación del hooliganismo europeo o de las barras latinoamericanas. Creo que el problema va un poco más allá.
Cabe recordar que Egipto es un país que hace apenas unos meses sufrió una Revolución, tirando el régimen de Mubarack. Tal vez en occidente, la creencia común es que países como éste "ya están bien" porque creemos que una Revolución conlleva a una democratización del Estado. O al menos así nos lo han pintado. Sin embargo, en Egipto se vive una muy seria crisis.
Los jóvenes que llevaron a cabo la Revolución Egipcia viven con un sentimiento de inconformidad, ya que los partidos islámicos fueron los ganadores a la hora de votar, no los partidos cuya estructura se asemeja más a los occidentales. Derramaron tanta sangre para llegar a un Estado Islámico, y no a un Estado Moderno. He ahí el problema.
A lo que voy es que todo esto tiene como resultado una crisis social enorme. Hay cierto grado de ingobernabilidad en ciertos grupos de los que se encuentran inconformes, llevando a algunos actos de delincuencia. A mi parecer, y es una opinión muy personal, todo esto desencadenó lo que sucedió en el estadio de Port Said. Es el reflejo de la crisis social y la impotencia que sufre el pueblo egipcio.
¿Ven a lo que llego por defender el fútbol?
El Desamor
Últimamente he estado pensando mucho en esto. El último año se podría decir que estuve sumergido en un estado de desamor impresionante. A donde iba, arrastraba la melancolía conmigo. He de decir que estuvo lejos de ser mi mejor año, pero creo que ya me he deshecho de las viejas ataduras que me mantenían en el pesimismo. Por eso es por lo que al fin me siento libre de hablar de esto.
El desamor se puede definir como "la falta de amor hacia alguna cosa u objeto" o como "enemistad". Para expresar las opiniones que leerán a continuación he tomado en cuenta sólo la primera definición. Así mismo, tomaré la palabra "falta" como un sinónimo de "carencia". Y toda carencia implica una necesidad. Sin embargo, "necesidad" no es lo mismo que "falta", porque necesitamos tanto lo que tenemos como lo que no tenemos.
Entonces, comenzaremos con una sencilla pregunta. ¿No tenemos todos necesidad de amor?
Los hombres no somos sólo "una cosa que piensa", estamos determinados por nuestras circunstancias. Y, como un ser que se desarrolla forzosamente dentro de una sociedad, nuestra circunstancia determinante es la convivencia. En la convivencia es inevitable la aparición del amor, ya sea por el ideal que las películas y la televisión han inculcado en nosotros, ya sea por la influencia de novelas románticas, o por el simple proceso químico que se lleva dentro de nosotros.
Cuando una persona ama, es necesario que se una a la realidad amada. Es decir, que la persona sea correspondida por aquel ente al que ha decidido amar. Sin embargo, en muchísimos casos es común que en la realidad del ser amado no figure la presencia del amador*. Es aquí cuando se produce el desamor.
El desamor trae como consecuencia melancolía, depresión, soledad y, en algunos casos, un cierto grado de la pérdida de identidad. Hay casos arraigados de personas que llegan a quitarse la vida a causa de esto. Me limitaré a decir que son personas estúpidas que perdieron el sentido de la realidad.
Yo mismo he sufrido de un grave desamor, pero aquí sigo escribiéndoles. Puedo decir que la melancolía ha pasado a formar parte de mi personalidad, sin embargo, esto no me ha hecho alejarme de mi realidad y mucho menos olvidarla. Mi realidad es que vivimos para ser felices, siendo amados por una mujer hermosa, nuestros amigos, o, en el caso de algunos, por su Dios.
Que una realidad amada sea la deseada no quiere decir que sea la correcta. Creo que todos somos capaces de controlar de quién nos enamoramos. Es muy diferente sentir una enorme atracción por alguien a enamorarse.
Así que, ¿qué esperas? Estamos empezando febrero con todo y estás ahí sentado leyéndome. Sal y logra que esa persona se vuelva parte de tu realidad. O simplemente aprende a enamorarte del viento, de la lluvia, de la noche... De la vida.
El desamor siempre estará esperando para pasar a formar parte de ti. Tú tienes la elección de dejar que pase a formar parte de tu realidad, o que no lo haga.
Gracias por leerme y apoyarnos. =)
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Prometo no volver a ser así de cursi en mucho rato.
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*No estoy seguro de haber empleado éste término correctamente.
Últimamente he estado pensando mucho en esto. El último año se podría decir que estuve sumergido en un estado de desamor impresionante. A donde iba, arrastraba la melancolía conmigo. He de decir que estuvo lejos de ser mi mejor año, pero creo que ya me he deshecho de las viejas ataduras que me mantenían en el pesimismo. Por eso es por lo que al fin me siento libre de hablar de esto.
El desamor se puede definir como "la falta de amor hacia alguna cosa u objeto" o como "enemistad". Para expresar las opiniones que leerán a continuación he tomado en cuenta sólo la primera definición. Así mismo, tomaré la palabra "falta" como un sinónimo de "carencia". Y toda carencia implica una necesidad. Sin embargo, "necesidad" no es lo mismo que "falta", porque necesitamos tanto lo que tenemos como lo que no tenemos.
Entonces, comenzaremos con una sencilla pregunta. ¿No tenemos todos necesidad de amor?
Los hombres no somos sólo "una cosa que piensa", estamos determinados por nuestras circunstancias. Y, como un ser que se desarrolla forzosamente dentro de una sociedad, nuestra circunstancia determinante es la convivencia. En la convivencia es inevitable la aparición del amor, ya sea por el ideal que las películas y la televisión han inculcado en nosotros, ya sea por la influencia de novelas románticas, o por el simple proceso químico que se lleva dentro de nosotros.
Cuando una persona ama, es necesario que se una a la realidad amada. Es decir, que la persona sea correspondida por aquel ente al que ha decidido amar. Sin embargo, en muchísimos casos es común que en la realidad del ser amado no figure la presencia del amador*. Es aquí cuando se produce el desamor.
El desamor trae como consecuencia melancolía, depresión, soledad y, en algunos casos, un cierto grado de la pérdida de identidad. Hay casos arraigados de personas que llegan a quitarse la vida a causa de esto. Me limitaré a decir que son personas estúpidas que perdieron el sentido de la realidad.
Yo mismo he sufrido de un grave desamor, pero aquí sigo escribiéndoles. Puedo decir que la melancolía ha pasado a formar parte de mi personalidad, sin embargo, esto no me ha hecho alejarme de mi realidad y mucho menos olvidarla. Mi realidad es que vivimos para ser felices, siendo amados por una mujer hermosa, nuestros amigos, o, en el caso de algunos, por su Dios.
Que una realidad amada sea la deseada no quiere decir que sea la correcta. Creo que todos somos capaces de controlar de quién nos enamoramos. Es muy diferente sentir una enorme atracción por alguien a enamorarse.
Así que, ¿qué esperas? Estamos empezando febrero con todo y estás ahí sentado leyéndome. Sal y logra que esa persona se vuelva parte de tu realidad. O simplemente aprende a enamorarte del viento, de la lluvia, de la noche... De la vida.
El desamor siempre estará esperando para pasar a formar parte de ti. Tú tienes la elección de dejar que pase a formar parte de tu realidad, o que no lo haga.
Gracias por leerme y apoyarnos. =)
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Prometo no volver a ser así de cursi en mucho rato.
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*No estoy seguro de haber empleado éste término correctamente.
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